
LA OCA
ANNA FLOTO X LA BOBERÍAOBJECT
PLAYGROUND
2025
︎

Un proyecto híbrido entre el arte interactivo,
la experimentación con las Nuevas Materialidades y un tablero de juego,
compuesto de 63 piezas, un dado y 63 figuritas de juego.
Cada pieza de las 63 que conforman el tablero, corresponde a un territorio,
construido mediante un sistema de capas de materias reutilizadas:
un marco de madera de abeto sobre el que se clava una tablilla de DM,
sobre la que se trabaja una superficie irregular de papier maché,
sobre la que se añaden pigmentos en polvo, arenas, rocas u otros elementos naturales, sellados bajo una capa de látex líquido,
sobre la que se superpone una capa de metacrilato moldeado mediante calor,
sobre la que se pintan una serie de símbolos con tinta china
y se une mediante 4 clavos, que hacen de cierre compacto de las diferentes capas.
Cada persona participante puede recorrer el camino a lo largo de estas 63 piezas, mediante tiradas sucesivas, en las que ir moviendo una figura
(realizada en plastilina, sellada con látex líquido y con una base imantada)
que se adhiere a los clavos que cieran cada pieza del tablero,
habitando y generando mutaciones, en cada uno de los territorios
que componen este tablero de juego.
la experimentación con las Nuevas Materialidades y un tablero de juego,
compuesto de 63 piezas, un dado y 63 figuritas de juego.
Cada pieza de las 63 que conforman el tablero, corresponde a un territorio,
construido mediante un sistema de capas de materias reutilizadas:
un marco de madera de abeto sobre el que se clava una tablilla de DM,
sobre la que se trabaja una superficie irregular de papier maché,
sobre la que se añaden pigmentos en polvo, arenas, rocas u otros elementos naturales, sellados bajo una capa de látex líquido,
sobre la que se superpone una capa de metacrilato moldeado mediante calor,
sobre la que se pintan una serie de símbolos con tinta china
y se une mediante 4 clavos, que hacen de cierre compacto de las diferentes capas.
Cada persona participante puede recorrer el camino a lo largo de estas 63 piezas, mediante tiradas sucesivas, en las que ir moviendo una figura
(realizada en plastilina, sellada con látex líquido y con una base imantada)
que se adhiere a los clavos que cieran cada pieza del tablero,
habitando y generando mutaciones, en cada uno de los territorios
que componen este tablero de juego.



TEXTO CURATORIAL DE CASA ESPACIO
LA OCA nos sumerge en un camino donde convergen experiencias y trayectorias únicas.
Cada paso del camino es un gesto hacia lo desconocido,
un peregrinaje líquido entre territorios diversos que invitan a ser habitados.
Donde el azar, el juego y la comunidad se entrelazan como brújula invisible,
un recorrido colectivo que solo se completa cuando otres aportan las piezas que faltan. Jugar sole no es una opción.
Anna Floto y La Bobería entretejen sus prácticas como un diálogo
entre la alquimia, lo social, lo onírico y lo lúdico.
Anna construye puentes entre los ecosistemas humanos y naturales,
a través del dibujo y la pintura, hace referencia
a las ornamentaciones de la ciudad que hoy decide habitar.
La Bobería transforma el “desecho” en una experimentación lúdica,
otorgando nuevas vidas a lo descartado.
En su búsqueda de generar territorios que podrían ser parte de una visión satelital o microscópica y donde capas y capas de materiales diversos
dan alusión a placas tectónicas, atmósferas plastificadas
nos encontramos con un lenguaje que desprenden recorridos que se cruzan
en el acto de habitar lo colectivo: el encuentro con el otre, la experimentación compartida y la búsqueda de conexiones que reconfiguran lo que nos rodea.
Juntes revelan que la creación es un territorio abierto
donde lo incierto y lo posible conviven.
Este juego se compone de 63 territorios,
cada uno representa una casilla compuesta de materiales únicos,
texturas inigualables, una alquimia de desechos e interpretaciones
de un imaginario que no solo nos invitan a caminar,
sino a detenernos, observar, habitar lo diverso y jugar.
Cada territorio, construido desde la colaboración, es un punto de encuentro
que abre puertas a nuevas formas de mirar y transitar este mundo.
La Oca, ave migratoria, encarna el espíritu del viaje continuo,
del tránsito entre orígenes y destinos.
Su vuelo une territorios distantes, traza rutas invisibles
que conectan geografías y disuelven fronteras.
En cada migración, transforma los espacios que habita,
dejando huellas efímeras que resuenan como símbolos de camino y pertenencia.
Así, este camino repleto de juego nos invita a quienes lo atraviesan
a reflexionar sobre el movimiento como una forma de habitar el mundo:
mutable, compartido, en constante diálogo con lo que nos rodea,
donde cada paso intenta contribuir a la creación de un espacio común
más consciente y transformador.
LA OCA nos sumerge en un camino donde convergen experiencias y trayectorias únicas.
Cada paso del camino es un gesto hacia lo desconocido,
un peregrinaje líquido entre territorios diversos que invitan a ser habitados.
Donde el azar, el juego y la comunidad se entrelazan como brújula invisible,
un recorrido colectivo que solo se completa cuando otres aportan las piezas que faltan. Jugar sole no es una opción.
Anna Floto y La Bobería entretejen sus prácticas como un diálogo
entre la alquimia, lo social, lo onírico y lo lúdico.
Anna construye puentes entre los ecosistemas humanos y naturales,
a través del dibujo y la pintura, hace referencia
a las ornamentaciones de la ciudad que hoy decide habitar.
La Bobería transforma el “desecho” en una experimentación lúdica,
otorgando nuevas vidas a lo descartado.
En su búsqueda de generar territorios que podrían ser parte de una visión satelital o microscópica y donde capas y capas de materiales diversos
dan alusión a placas tectónicas, atmósferas plastificadas
nos encontramos con un lenguaje que desprenden recorridos que se cruzan
en el acto de habitar lo colectivo: el encuentro con el otre, la experimentación compartida y la búsqueda de conexiones que reconfiguran lo que nos rodea.
Juntes revelan que la creación es un territorio abierto
donde lo incierto y lo posible conviven.
Este juego se compone de 63 territorios,
cada uno representa una casilla compuesta de materiales únicos,
texturas inigualables, una alquimia de desechos e interpretaciones
de un imaginario que no solo nos invitan a caminar,
sino a detenernos, observar, habitar lo diverso y jugar.
Cada territorio, construido desde la colaboración, es un punto de encuentro
que abre puertas a nuevas formas de mirar y transitar este mundo.
La Oca, ave migratoria, encarna el espíritu del viaje continuo,
del tránsito entre orígenes y destinos.
Su vuelo une territorios distantes, traza rutas invisibles
que conectan geografías y disuelven fronteras.
En cada migración, transforma los espacios que habita,
dejando huellas efímeras que resuenan como símbolos de camino y pertenencia.
Así, este camino repleto de juego nos invita a quienes lo atraviesan
a reflexionar sobre el movimiento como una forma de habitar el mundo:
mutable, compartido, en constante diálogo con lo que nos rodea,
donde cada paso intenta contribuir a la creación de un espacio común
más consciente y transformador.













